Miras el panel de tu herramienta de email marketing. 18% de tasa de apertura. La semana pasada era un 20%. Hace dos meses, un 25%. La línea va para abajo y tú no entiendes qué ha cambiado si sigues haciendo lo mismo de siempre.
Buscas en Google «cómo mejorar la tasa de apertura» y te salen quince artículos diciendo lo mismo: personaliza el asunto, manda a las 10 de la mañana, usa emojis. Los aplicas. Nada cambia.
Porque el problema no está donde crees.
Por qué tu tasa de apertura baja y no tiene nada que ver con el asunto
La mayoría de gente se obsesiona con el asunto del email como si fuera lo único que determina la apertura. Y sí, el asunto importa. Pero hay algo que importa más y que casi nadie mira: la relación que tienes con tu lista.
Si tus suscriptores llevan semanas recibiendo emails que no les aportan nada, da igual que pongas el mejor asunto del mundo. No van a abrir. Porque ya han aprendido que lo que hay dentro no merece su tiempo.
Es como ese amigo que siempre te llama para pedirte algo. Después de la tercera vez, ves su nombre en la pantalla y dejas que salte el buzón de voz.
Tu lista hace lo mismo contigo.
Y luego está el otro extremo: gente que manda un email cada muerte de obispo. Un mes sin escribir, dos meses. Cuando por fin mandan algo, sus suscriptores ya ni se acuerdan de quién son.
Lo que hace la mayoría para mejorar el open rate (y por qué no funciona)
El circuito típico es este: la tasa de apertura baja, buscas trucos, aplicas trucos, sube un poco, vuelve a bajar.
Trucos habituales que no arreglan nada a largo plazo:
- Emojis en el asunto. Funcionaron en 2019. Ahora todo el mundo los usa y ya no destacan.
- «RE:» o «FWD:» al principio para simular una respuesta. Tu suscriptor no es idiota. Lo abre una vez, se siente engañado, y la siguiente vez ni mira.
- Asuntos tipo clickbait que prometen algo que el email no cumple. Abren, leen dos líneas, se dan cuenta del timo, y tu siguiente email va directo a ignorado.
Todo esto son parches. Y algunos son peores que el problema, porque erosionan la confianza. Cada vez que engañas a alguien para que abra un email, estás comprando una apertura hoy y perdiendo diez mañana.
Si quieres escribir emails que la gente lea y compre, tienes que ir a la raíz.
Cómo mejorar la tasa de apertura de verdad
Hay dos factores que determinan si alguien abre tu email: quién lo manda y qué dice el asunto. En ese orden.
El remitente manda más que el asunto
Cuando tu lista está acostumbrada a recibir tus emails y les aportas algo, abren. Pongas lo que pongas en el asunto.
«El asunto está en blanco, pero si por ejemplo lo manda Pam y mi lista está acostumbrada a recibir mis emails, va a abrir el email, ponga el título que ponga.»
Tiene sentido. Piensa en las personas de las que abres todo: tu jefe, tu madre, ese tío que siempre te manda cosas que merecen la pena. No miras el asunto. Miras quién lo manda.
Así que el primer paso para mejorar la tasa de apertura no tiene nada que ver con copiar fórmulas de asuntos. Tiene que ver con ganarte el derecho a que te lean. Eso se consigue mandando emails que aporten algo, con regularidad, sin desaparecer tres semanas y volver como si nada.
Si te interesa entender cómo vender por email sin que tu lista huya, es por ahí.
Asuntos que generan curiosidad sin prometer de más
Cuando ya tienes una lista que confía en ti, el asunto es el empujón final. Y aquí hay algo que funciona mejor que cualquier plantilla: la curiosidad natural.
«Cuando he acabado el email, lo releo y en algún punto… Pam. De forma natural encuentro la palabra o frase para el asunto.»
No hace falta inventar asuntos brillantes antes de escribir. Muchas veces la mejor línea para el asunto ya está dentro del propio email. Una frase suelta, una idea que chirría, algo que fuera de contexto genera la pregunta: ¿de qué va esto?
Hay un método concreto para escribir asuntos que generan apertura sin recurrir a trucos baratos. Lo explico con ejemplos reales en la Carta 86 de Las 90 Cartas de Don Pam.
Si ya has trabajado los asuntos de email que generan aperturas, esto es el siguiente nivel.
La fórmula de las 4 Ues para titulares de email
Hay una herramienta de verificación que viene bien para repasar cualquier asunto antes de mandarlo. Es la fórmula de las 4 Ues: Útil, Urgente, Único, Ultra-específico.
No es una plantilla para rellenar. Es una lista de control. Escribes tu asunto y te preguntas:
- Útil: ¿muestra un beneficio claro para quien lo lee?
- Urgente: ¿hay alguna razón para abrirlo ahora y no mañana?
- Único: ¿suena diferente a los otros 40 emails que tiene en la bandeja?
- Ultra-específico: ¿da un dato concreto que despierte interés?
No hace falta que cumpla las cuatro. Con dos ya estás por delante del 90% de los emails que llegan a cualquier bandeja de entrada.
Lo que sí es importante: si la urgencia es artificial, tu suscriptor lo nota. Y si lo nota, has perdido credibilidad. La urgencia tiene que ser real o no ponerla. Hay una diferencia abismal entre crear urgencia que funciona y crear urgencia que apesta a desesperación.
La Carta 67 profundiza en esta fórmula de titulares con ejemplos que puedes aplicar a tus asuntos de email desde el primer día.
Ejemplo: el asunto que parece raro pero funciona
Imagina que escribes un email sobre por qué la mayoría de emprendedores fijan mal sus precios. En el cuerpo del email hay una frase: «El problema no es cobrar poco, es no saber explicar por qué cobras lo que cobras.»
Tu asunto podría ser esa frase. O una parte: «No sabes explicar por qué cobras eso.»
Útil: no directamente, pero genera una pregunta. Urgente: no. Único: sí, porque no suena a email de marketing. Ultra-específico: sí, porque apunta a un dolor concreto.
Dos de cuatro. Suficiente para que alguien que lee ese asunto entre las treinta notificaciones de su móvil piense: «¿a qué se refiere?» Y abra.
Eso es todo. Sin emojis, sin mayúsculas, sin «ÚLTIMA OPORTUNIDAD». Una frase sacada del propio email que genera una pregunta en la cabeza del que lee.
Preguntas frecuentes
Cual es una buena tasa de apertura en email marketing
Depende del sector y del tamaño de la lista. Para listas pequeñas y bien segmentadas, entre un 30% y un 50% es razonable. Para listas grandes de nicho generalista, un 20-25% ya está bien. Lo que importa de verdad no es el número absoluto, sino la tendencia: si sube o si baja mes a mes.
Cuantos emails debo mandar a la semana para mejorar la apertura
No hay un número mágico. Hay gente que manda uno al día y tiene tasas de apertura altas porque cada email aporta algo. Y hay gente que manda uno al mes y tiene tasas bajas porque su lista se ha olvidado de quién es. La regularidad y el valor mandan, no la cantidad.
Los emojis en el asunto ayudan a mejorar la tasa de apertura
Hace años ayudaban porque llamaban la atención. Ahora los usa todo el mundo y el efecto se ha diluido. No perjudican si los usas con cabeza, pero no esperes que sean la diferencia entre que abran o no. Lo que abre un email es la curiosidad y la confianza en el remitente.
Es mejor personalizar el asunto con el nombre del suscriptor
Puede funcionar la primera o segunda vez. Pero cuando alguien recibe diez emails al día con su nombre en el asunto, deja de prestar atención. Es un recurso que se ha quemado a base de usarlo mal. Mejor invertir esa energía en escribir algo que genere una pregunta en la cabeza del lector.
Mejorar tu tasa de apertura no va de trucos. Va de ganarte el derecho a que te lean y de escribir asuntos que provoquen curiosidad sin mentir.
Hay un método paso a paso para esto. Lo desarrollo en la Carta 86 de Las 90 Cartas de Don Pam. 90 lecciones de copywriting, email marketing y negocios digitales. Sin humo. Acceder a Las 90 Cartas →