Estructura de un email de ventas | DonPam

Abres el editor, escribes un email de ventas, le das enviar y esperas. No compra nadie. Al día siguiente pruebas con otro email más largo. Nada. Escribes uno más corto. Tampoco. Empiezas a pensar que tu producto no interesa o que el email marketing no funciona. Pero el problema no está en el producto ni en el canal. Está en que tu email no tiene estructura. La estructura de un email de ventas no es aleatoria. Tiene tres bloques, van en un orden concreto, y cuando los pones bien las ventas aparecen.

Qué tiene que tener un email de ventas antes de escribirlo

Antes de tocar el teclado necesitas tres cosas claras:

Un producto o servicio concreto que vender en ese email. No tres. No cinco. Uno. Un email, un producto, un enlace.

Un conocimiento real de lo que le preocupa a tu lector. Si no sabes qué le duele, no puedes escribir nada que le mueva. Y no vale inventárselo. Escucha lo que te dicen, lo que te preguntan, las quejas que recibes.

Un asunto de email que haga que abran. Da igual lo bueno que sea el cuerpo si nadie lo lee. Los asuntos de email que funcionan son el primer filtro. Si no pasas ese filtro, todo lo demás sobra.

Bloque 1: El párrafo que genera curiosidad

El primer párrafo de un email de ventas tiene un solo objetivo: que el lector siga leyendo. No vender. No informar. No presentarte. Solo que sus ojos pasen al segundo párrafo.

Para eso necesitas curiosidad. Un dato raro, una pregunta incómoda, una situación cotidiana contada de forma que el lector piense «quiero saber cómo acaba esto».

Lo que no funciona: empezar con «Hola, hoy quiero hablarte de mi nuevo producto». Eso no genera curiosidad. Genera bostezo.

Lo que sí funciona: empezar con algo que parezca una historia, una observación o una frase que rompa el patrón. Algo que no suene a venta. Porque si el lector huele venta en el primer párrafo, cierra el email.

«Lo que buscamos en el primer párrafo del email es crear curiosidad para que sigan leyendo.»

Y cuidado con ser bocazas. Si en el primer párrafo ya desvelamos la conclusión o nuestra opinión sobre el tema, matamos la curiosidad. El lector necesita una razón para seguir, no un resumen anticipado.

Bloque 2: Desarrollar la idea en 150 a 300 palabras

El segundo bloque es el cuerpo del email. Aquí desarrollas la historia, la idea o el argumento que empezaste en el primer párrafo.

La extensión ideal está entre 150 y 300 palabras. Lo suficiente para que el lector se enganche, pero no tanto como para que se aburra y cierre. Si un párrafo no aporta nada a la venta, fuera.

«Emails diarios de entre 250 y 450 palabras es más que suficiente. Hacen más efecto 5 emails de 250 palabras que 1 de 1.200.»

El cuerpo del email no tiene que ser un tratado. Tiene que ser entretenido y llevar al lector hacia el enlace de venta. Cada frase debe empujar a la siguiente. Si el lector se para, has perdido.

Aquí es donde puedes usar storytelling para conectar emocionalmente. Una anécdota corta, un ejemplo real, algo que el lector reconozca como propio. Y desde ahí, la transición natural hacia lo que vendes.

No des toda la información en el email. El email es como un anuncio. Captas atención, generas interés y mandas al lector a la carta de ventas donde despliegas todo el arsenal. El email abre la puerta. La carta de ventas cierra la venta.

Bloque 3: La parte de venta y el enlace

Este es el bloque que marca la diferencia entre un email que entretiene y un email que vende. Aquí conectas la historia o la idea del cuerpo con tu producto.

La conexión tiene que ser natural. Si vendes un curso de cocina y el cuerpo del email habla de lo difícil que es comer bien cuando trabajas mucho, la transición es obvia: «Si estás hasta los cojones de cenar cualquier mierda, en mi curso de 15 recetas rápidas lo solucionas. [Enlace]».

Lo que no funciona: que la historia vaya por un lado y la venta por otro sin conexión. Si el lector nota que le has contado algo solo para meter el enlace al final, pierde confianza.

El enlace de compra tiene que ser uno solo. Un email, un producto, un enlace. Si vendes cinco cosas y metes cinco enlaces, el lector no clica en ninguno. Menos es más.

Y el botón o enlace tiene que ser visible. Nada de «si quieres saber más, podrías considerar visitar mi página». Un CTA directo: «Ver el curso», «Apúntate aquí», «Comprar ahora». Cómo escribir un CTA que convierta es media batalla ganada.

Hay un método concreto para montar esta estructura bloque a bloque. Lo explico con ejemplos reales en la Carta 90 de Las 90 Cartas de Don Pam.

Los errores que destrozan un email de ventas

Meter el precio en el email. El precio va en la carta de ventas, no en el email. Si el lector ve el número antes de entender el valor, cierra y se va.

Escribir como si fueras una empresa del IBEX 35. «Estimado cliente, nos complace informarle…» Eso no vende. Escribe como hablas. Con naturalidad, con personalidad, como si le escribieras a un colega.

No mandar emails de venta por miedo a molestar. El lector se apuntó a tu lista para recibir tus emails. Si no le escribes, se olvida de ti. Y un lector que se olvida de ti no te compra jamás. Mejor mandar un email de más que uno de menos. Derribar objeciones de venta también aplica a tus propias objeciones como vendedor.

Copiar la estructura de otros sin entenderla. Cada negocio tiene su audiencia. Lo que funciona para un infoproductor puede no funcionar para un diseñador freelance. Prueba, mide y adapta.

Preguntas frecuentes

Cuantas palabras tiene que tener un email de ventas

Entre 250 y 450 palabras es un rango que funciona bien para emails diarios de venta. Lo que importa no es la longitud exacta, sino que cada palabra tenga un propósito. Si sobra un párrafo, bórralo.

Puedo vender varios productos en un mismo email

No es recomendable. Un email, un producto, un enlace. Si vendes varios productos, dedica bloques de emails a cada uno. Rotar entre productos funciona mejor que meter todo en el mismo mensaje.

Con que frecuencia debo mandar emails de venta

A diario. El poder del email marketing está en la repetición. Un email al día mantiene tu presencia en la bandeja del lector y multiplica las oportunidades de venta. El que piensa que mandar emails a diario molesta, no entiende cómo funciona la venta por email.

Necesito una carta de ventas aparte o me vale con el email

Las dos cosas. El email es el gancho que capta atención y lleva al lector a la carta de ventas. La carta de ventas es donde despliegas todos los argumentos para cerrar. Son complementarias. Aprende a dominar las fórmulas como PAS para estructurar bien ambas.


Hay un método paso a paso para esto. Lo desarrollo en la Carta 90 de Las 90 Cartas de Don Pam. 90 lecciones de copywriting, email marketing y negocios digitales. Sin humo. Acceder a Las 90 Cartas

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