Llevas media hora mirando la pantalla. El cursor parpadea. Tienes que escribir un email, una descripción de producto, un anuncio para redes. Sabes lo que vendes pero no sabes por dónde empezar. Ni cómo ordenar las ideas para que alguien lo lea y le entren ganas de comprar. Te suena la fórmula BAB (Before-After-Bridge) pero no terminas de ver cómo se aplica en la vida real. Eso se acaba aquí.
Qué es la fórmula BAB y por qué funciona
BAB son las siglas de Before, After, Bridge. En castellano: Antes, Después, Puente. O como dirían los menos modernos, la fórmula ADP.
Tres bloques. Eso es todo.
- Antes (Before): Describes el problema que tiene tu cliente ahora mismo.
- Después (After): Le haces sentir cómo sería su vida sin ese problema.
- Puente (Bridge): Le muestras que tu producto o servicio es el camino entre uno y otro.
La estructura antes después puente es tan vieja como la publicidad directa. Y sigue funcionando porque replica el proceso mental que todos seguimos antes de comprar algo: tengo un problema, quiero una solución, dame el camino.
No necesitas 47 frameworks de copywriting para escribir un texto que venda. A veces necesitas tres pasos y ya.
Cuándo usar BAB copywriting (y cuándo no)
La fórmula BAB encaja como un guante cuando tienes poco espacio. Emails cortos, anuncios, descripciones de producto, posts en redes, WhatsApps comerciales. Todo lo que va directo al grano.
Funciona especialmente bien cuando:
- Tu cliente ya sabe que tiene un problema (no hace falta educarlo)
- Vendes algo que soluciona un dolor concreto
- Tienes poco espacio o poco tiempo de atención del lector
No funciona tan bien cuando:
- El problema es complejo y necesitas mucho contexto previo
- Tu público no es consciente del problema todavía
- Estás vendiendo algo aspiracional donde no hay un «antes» doloroso claro
Para textos largos o páginas de venta completas, hay otras estructuras que dan más juego. Pero si buscas algo rápido y directo, BAB es tu fórmula. Es como una navaja suiza de bolsillo: no corta un jamón entero, pero te saca de más apuros de los que imaginas.
Ejemplo práctico de la fórmula BAB
Vamos con un caso para que lo veas claro. Imagina que vendes un curso de cocina saludable.
Antes: «Llegas a casa reventado del trabajo, abres la nevera, no hay nada preparado. Acabas pidiendo comida a domicilio por tercera vez esta semana. Y cuando miras la cuenta del banco y la báscula, te arrepientes.»
Después: «Imagina abrir la nevera y tener tres tuppers listos, hechos en menos de una hora el domingo. Comes bien, ahorras dinero y dejas de sentir esa culpa cada vez que abres la app de delivery.»
Puente: «Con el plan de menús semanales de [nombre del producto], aprendes a cocinar 5 comidas en 60 minutos. Sin recetas raras, sin ingredientes imposibles.»
Antes, después, puente. Eso es todo lo que necesitas.
Fíjate que en el «después» no describes las características del producto. Describes cómo se siente el cliente cuando ya no tiene el problema. Eso es lo que vende. No la lista de lo que incluye tu curso, sino la imagen de la nevera con los tuppers listos.
Lo que parece sencillo tiene miga
Alguien podría pensar que tres bloques son muy poca cosa. Que es demasiado simple para funcionar de verdad.
Pues mira, ahí está la gracia.
La fórmula ADP copywriting es jodidamente simple. Y eso es una ventaja, no una limitación. Porque cuando algo es simple, lo usas. Y cuando lo usas, vendes.
El problema de muchos textos comerciales no es que les falte sofisticación. Es que no tienen estructura ninguna. Son un chorro de características sueltas sin orden ni concierto. O peor: son un bloque de texto que nadie va a leer porque parece un contrato de telefonía.
«Para los españoles es ADP y para los españolos modernos BAB.»
Así lo explica Pam en la Carta 62 de Las 90 Cartas de Don Pam. Y lo clava con un ejemplo de asesoría fiscal que no tiene desperdicio. Un ejemplo donde el «después» te hace sentir algo, no te describe algo. Que es donde la mayoría se equivoca.
«Imagina por un momento lo bien que se está tomando el solecito en un chiringuito de Formentera, agua cristalina, playas afrodisiacas y refrescando el ambiente con un mojito bien fresquito a la salud del ministro de hacienda.»
Eso es un «después» bien escrito. No dice «te ahorrarás un 30% en impuestos». Te pone en Formentera con un mojito. El lector lo huele, lo siente. Y cuando siente, compra.
Errores que arruinan un BAB
El BAB copywriting parece fácil de hacer mal. Y lo es. Estos son los errores más comunes:
El «antes» es tibio. Si describes el problema como si fuera un informe técnico, nadie se identifica. «Muchas personas tienen dificultades con la gestión fiscal» no le duele a nadie. «¿Sigues dejando que Hacienda se lleve más de lo que debería?» ya es otra cosa.
El «después» describe características, no sensaciones. «Nuestro servicio incluye asesoría personalizada y seguimiento mensual.» Eso es un folleto. El después tiene que ser una foto mental de la vida sin el problema.
El puente es agresivo. «Compra ya» no es un puente, es un empujón. El puente conecta el dolor con el alivio a través de tu producto, pero lo hace con naturalidad. Como diciendo: «Oye, resulta que hay un camino de aquí a allí.»
Si quieres ver cómo vender a quien te dice que no le interesa, el problema muchas veces empieza en esta estructura: un «antes» que no conecta y un «después» que no hace sentir nada.
BAB combinado con otras fórmulas
Una cosa que no mucha gente cuenta: la fórmula BAB no tiene por qué ir sola. Puedes usarla como apertura de un email más largo. O como estructura del asunto + primer párrafo. O como esqueleto de un anuncio donde después desarrollas más.
En DonPam hay varias fórmulas y técnicas que se complementan entre sí. El BAB es la puerta de entrada porque es la más sencilla. Pero cuando dominas la estructura antes después puente, puedes combinarla con agitación de problema, con contraste, con storytelling.
Hay un método paso a paso para esto. Lo desarrollo con ejemplos reales en la Carta 62 de Las 90 Cartas de Don Pam. 90 lecciones de copywriting, email marketing y negocios digitales. Sin humo.
Preguntas frecuentes
Qué significa BAB en copywriting
BAB son las siglas de Before, After, Bridge. Es una estructura de tres pasos para escribir textos persuasivos: describes el problema actual del cliente (Before), le haces sentir cómo sería su vida sin ese problema (After) y le muestras tu producto como el camino entre ambos (Bridge). En castellano se conoce también como fórmula ADP: Antes, Después, Puente.
Cuándo es mejor usar la fórmula BAB que otras fórmulas de copywriting
La fórmula BAB funciona mejor en formatos cortos: emails, anuncios, posts en redes sociales, descripciones de producto. Si tienes poco espacio y un producto que resuelve un problema claro, BAB es tu mejor opción. Para páginas de venta largas o productos complejos, conviene usar estructuras más desarrolladas.
Se puede usar la fórmula BAB en email marketing
Perfectamente. De hecho es una de las estructuras más usadas en emails comerciales porque la extensión encaja. El asunto plantea el problema, el cuerpo del email muestra el después y presenta el producto como puente. Muchos emails que convierten bien siguen esta estructura sin que el lector lo note.
Cuál es la diferencia entre BAB y PAS
PAS (Problem, Agitate, Solution) agita el problema antes de dar la solución. BAB pasa directamente del problema al escenario ideal y luego presenta el puente. PAS profundiza más en el dolor, BAB se centra más en la aspiración. Ambas funcionan, pero BAB es más rápida y directa.
Tres bloques. Antes, después, puente. No necesitas más para escribir un texto que conecte con alguien y le haga ver que tienes lo que busca. Lo difícil no es la estructura, es hacer sentir el «después». Y para eso hay que practicar.